Parada Dominicana manchada por violencia: disparos sacuden el Bronx

Lo que debía ser fiesta nacional terminó en estampida y sirenas

Redacción PCP
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Por: Genesis Lara

«En menos de 60 minutos, la celebración del orgullo dominicano en Nueva York se convirtió en una secuencia de horror.»

EL BRONX, NUEVA YORK – Lo que prometía ser una jornada de orgullo, cultura y color terminó en una serie de tiroteos y caos en la emblemática Parada Dominicana en El Bronx. En menos de una hora, tres personas resultaron heridas por armas de fuego y otra por arma blanca, justo al final del evento.

La violencia estalló pasada las 6:00 de la tarde. El primer tiroteo dejó herido a un joven de 24 años, alcanzado por una bala en las nalgas. Apenas 40 minutos más tarde, otros dos ataques se registraron a poca distancia. Una joven de 19 años recibió un disparo en el tobillo, mientras otro joven de la misma edad fue alcanzado por una bala en el cuello.

A esto se sumó un cuarto hecho: un hombre de 23 años baleado en el abdomen y otro agredido con un arma blanca en la cadera, víctima de una pelea callejera. Todos los heridos fueron trasladados a hospitales cercanos y se encuentran en condición estable, pero el impacto emocional quedó grabado entre los asistentes.

Lo más alarmante es que, hasta el momento, no hay arrestos relacionados con estos incidentes. Los responsables huyeron entre la multitud, aprovechando el desorden y la desconcentración tras el desfile. Las autoridades no han confirmado si los hechos están conectados entre sí, pero se mantienen en investigación.

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Las balas sonaron justo cuando la parte oficial del desfile había concluido. Funcionarios, líderes comunitarios y representantes diplomáticos ya se habían retirado. A pesar de la presencia policial durante el acto principal, la seguridad se diluyó al caer la tarde.

La comunidad dominicana, que durante décadas ha hecho de esta parada una celebración de identidad y resistencia, hoy se ve sacudida. Comerciantes, familias y activistas piden respuestas, pero sobre todo, prevención. El evento necesita más que uniformes: requiere estrategia, planificación y voluntad para cuidar lo que representa.

La Gran Parada Dominicana no merece quedar manchada por la violencia. Este año fue un grito de alerta. Si no se toman medidas urgentes, la próxima celebración podría no ser una fiesta, sino un recuerdo trágico más.

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