Por: Nathalia Taveras
“Yo vi que ya no tenía vida. Lo abracé, lo besé”, dijo el padre, destrozado por la muerte de su hijo de 14 años.
EL BRONX. NY – ESTADOS UNIDOS.
La comunidad dominicana en Nueva York está de luto tras el asesinato de Ángel Mendoza, un adolescente de 14 años apuñalado brutalmente la noche del martes 5 de agosto en un parque de El Bronx. Lo que parecía una noche más con amigos terminó en tragedia cuando un grupo de 15 jóvenes lo atacó. Ángel recibió varias puñaladas que acabaron con su vida, mientras otro joven de 17 años resultó herido.
Su padre, Miguel Mendoza, lo había invitado esa misma mañana a la playa. Ángel se negó. Esa noche salió con sus amigos, ignorando la corazonada de otro compañero que, según contó, no fue al parque por un “mal presentimiento”. Ahora, entre lágrimas y rabia, su familia clama justicia. “Estamos destrozados”, repite el padre, quien vio a su hijo sin vida tendido en el suelo del parque.
Las autoridades han detenido a cuatro sospechosos, quienes enfrentan cargos por asesinato, homicidio involuntario y ataque en pandilla. Testimonios recogidos por Univision indican que los agresores no eran del vecindario. El crimen parece haber sido una confrontación aleatoria, una cacería sin sentido de parte de jóvenes armados con odio y cuchillos.
Miguel Mendoza había considerado enviar a Ángel de regreso a la República Dominicana, preocupados por las amistades que lo rodeaban. Habían emigrado hace 10 años, buscando un mejor futuro. Paradójicamente, Ángel regresará a su país natal… pero en un féretro. Los padres ahora intentan reunir fondos para la repatriación del cuerpo y esperan que la justicia estadounidense actúe con firmeza.

Mientras, amigos improvisaron un altar con velas en el parque. El recuerdo de Ángel, “siempre sonriente”, queda grabado en quienes lo conocieron. Su muerte no solo conmueve: también grita, desde el silencio, la urgencia de proteger a una juventud atrapada entre sueños migrantes, violencia urbana y abandono estatal.





