«La política arancelaria del presidente Donald Trump ha comenzado a generar fricciones dentro de su propio partido. A las críticas tradicionales de demócratas y sectores económicos se suman ahora voces del Partido Republicano, que expresan desde cautela hasta un rechazo frontal a los nuevos gravámenes impuestos a cientos de productos importados».
WASHINGTON, DC. – Senadores como Rand Paul (Kentucky) y Ron Thillis (Carolina del Norte) han marcado distancia, considerando que estas medidas perjudican directamente a los consumidores estadounidenses. “Los aranceles son impuestos”, escribió Paul en una columna publicada en Fox News. “No penalizan a gobiernos extranjeros, sino a las familias estadounidenses”.

El senador Ted Cruz (Texas) también se mostró preocupado, calificando los aranceles como “un impuesto al consumidor” que espera sea solo una herramienta de negociación temporal.
Incluso el exlíder republicano del Senado, Mitch McConnell, calificó la política comercial de Trump como “una mala decisión”, mientras que Ron Johnson (Wisconsin) expresó “preocupación” por el rumbo tomado, especialmente luego de que los republicanos perdieran una reciente elección en su estado.

En una movida poco habitual, cuatro senadores republicanos –incluyendo a McConnell, Paul, Susan Collins y Lisa Murkowski– votaron a favor de una resolución impulsada por los demócratas para intentar congelar algunos de los aranceles ya impuestos a Canadá.
Esta semana, Trump anunció un arancel global del 10 % sobre todas las importaciones, elevando el gravamen hasta un 34 % para productos provenientes de China y un 20 % para aquellos de la Unión Europea. Analistas de firmas como JPMorgan y Fitch Ratings advierten que estas medidas podrían aumentar los precios al consumidor y empujar a la economía hacia una recesión.
La creciente oposición republicana refleja una grieta interna en torno a una de las políticas clave del mandatario, justo cuando el partido se prepara para las elecciones de medio término del próximo año.
