Por: Genesis Lara
“Lo que ocurre en Haití nunca se queda en Haití, y la llegada de buques militares estadounidenses vuelve a colocar a República Dominicana en el radar de los efectos colaterales regionales.”
PUERTO PRÍNCIPE. HAITÍ – La llegada de los buques estadounidenses USS Stockdale, USCGC Stone y USCGC Diligence a la bahía de Puerto Príncipe, bajo la denominada Operación Southern Spear, marca un nuevo capítulo en la estrategia de seguridad de Estados Unidos en el Caribe.
Aunque oficialmente la misión está orientada al combate del narcotráfico y de las redes criminales transnacionales, su despliegue ocurre en medio de una severa crisis política y de seguridad que mantiene a Haití al borde del colapso institucional.

Para República Dominicana, el escenario no es ajeno. Un aumento de la tensión o del control militar en Haití puede provocar desplazamientos migratorios, cambios en las rutas del narcotráfico y mayor presión sobre la frontera dominico-haitiana.

La Operación Southern Spear, más allá de Haití, reabre el debate sobre el rol de Estados Unidos en el Caribe y sobre cómo las decisiones tomadas en Puerto Príncipe terminan teniendo efectos inmediatos en Santo Domingo.



