Por: Genesis Lara
“Si el Supremo tumba los aranceles, Estados Unidos enfrentaría reembolsos millonarios y un golpe directo a la estrategia económica de Trump”
WASHINGTON, EE. UU. – La Casa Blanca elevó al máximo nivel judicial la guerra por sus políticas comerciales. El presidente Donald Trump apeló este miércoles ante la Corte Suprema de Justicia con el objetivo de salvar sus aranceles globales, después de que un tribunal federal de apelaciones dictaminara que esas medidas son ilegales al sobrepasar los límites de la autoridad presidencial.
La Administración solicitó al Supremo que tramite el caso bajo una “moción de agilización”, lo que permitiría conocer un fallo definitivo antes de mediados de octubre. Hasta entonces, los aranceles seguirán vigentes, aunque bajo la sombra de la incertidumbre, con mercados y empresas evaluando posibles escenarios de retroceso.
El conflicto legal surge de dos paquetes de tarifas: uno que impone un gravamen base del 10 % a la mayoría de importaciones y otro que fija tasas de hasta un 34 % sobre productos provenientes de China, además de un 25 % adicional para bienes de México y Canadá, que el Gobierno justificó en el combate al tráfico de drogas. No obstante, el tribunal de apelaciones concluyó que la International Emergency Economic Powers Act (IEEPA) no autoriza al presidente a extender indefinidamente estas medidas, especialmente con un impacto tan amplio en la economía.
La tensión es evidente: de un lado, empresas importadoras y estados que celebran el fallo como una victoria contra los excesos ejecutivos; del otro, la Casa Blanca que advierte que desmontar el sistema arancelario pondría en riesgo ingresos fiscales y restaría poder de negociación internacional. Ahora, todo depende de si el Supremo confirma o revierte el golpe judicial.





