«La educación en Tenares enfrenta una realidad alarmante: instalaciones en ruinas, falta de mantenimiento y una precariedad que obliga a cientos de estudiantes a recibir clases en condiciones indignas. Aulas improvisadas, techos con filtraciones y espacios insalubres forman parte del día a día en múltiples centros educativos de este municipio».

TENARES, RD. – – De los 44 centros educativos del municipio, muchos operan en condiciones deplorables. En el Liceo Regino Camilo, ubicado en la carretera Tenares-Gaspar Hernández, el almuerzo es un desafío diario: sin comedor, los estudiantes buscan cualquier rincón para comer, incluso en el suelo. Además, una falla en las tuberías provoca que las aguas residuales broten y generen un foco de insalubridad.


Según la directora Rosa López, el problema se agravó tras la construcción de una cancha que nadie pidió y que destruyó áreas esenciales como el parqueo y el depósito de basura. La situación se repite en otros centros, como la Escuela Primaria Feliz María Alvarado y el José Polanco, que ni siquiera cuentan con espacios adecuados para la alimentación de los alumnos.


Peor aún, la funeraria municipal ha sido convertida en aula para los estudiantes del Liceo Isidro Antonio Estévez, mientras la construcción de un nuevo plantel sigue inconclusa tras más de una década.


