Por: Genesis Lara
»Una pareja en Colorado, vivió durante 18 meses con el cadáver de su amigo James O’Neill, oculto bajo un colchón inflable»
LAKEWOOD, COLORADO, EE.UU. – La historia de James y Suzanne Agnew, una pareja de 55 y 57 años respectivamente, ha dejado perplejos a los habitantes de Lakewood, Colorado. Desde diciembre de 2023 hasta julio de 2025, vivieron con el cadáver de su amigo James O’Neill, de 64 años, oculto bajo un colchón inflable en su apartamento. Durante este período, continuaron cobrando sus beneficios del Seguro Social, acumulando más de $17,000.
La situación fue descubierta tras una denuncia presentada por el hermano de O’Neill, quien había perdido contacto con él. Al realizar una inspección en el apartamento, la policía encontró el cuerpo en avanzado estado de descomposición, con evidentes signos de haber sido mordido por los ocho perros chihuahua de la pareja.
Según el informe policial, los Agnew admitieron haber ocultado la muerte de O’Neill para seguir cobrando sus beneficios. Enfrentan cargos por abuso de cadáver, manipulación de un cuerpo humano fallecido, robo y uso no autorizado de dispositivos financieros. De ser encontrados culpables, podrían enfrentar hasta 10 años de prisión y multas de hasta $10,000.
Este caso pone de relieve un patrón alarmante en Colorado, donde hace apenas dos años Jon Hallford, dueño de una funeraria, fue condenado a 20 años de prisión federal por almacenar casi 190 cuerpos en avanzado estado de descomposición y manipular fondos de ayuda pandémica, demostrando que el fraude con restos humanos es un delito que sigue ocurriendo y con consecuencias un tanto suaves.





