«El problema no es que haya reglas.
El problema es quién las escribe, para qué y para quién…,»
«Porque lo que nos traen huele a corsé, a cadenas que aunque sean nuevas cadenas son. El Ordenamiento que necesita esta ciudad debe ser una llave no un candado…,»
Punta Cana. RD – Más peligroso que el desorden es un «orden» caprichoso.
Hoy nos venden el Plan de Ordenamiento Territorial de Verón-Punta Cana como si fuera la Biblia. «Por fin habrá orden», dicen. Claro que sí. El desorden nos tiene hasta el cuello. Sin reglas no hay país.
El problema no es que haya reglas.
El problema es quién las escribe, para qué y para quién.
Porque lo que nos traen huele a corsé, a cadenas que aunque sean nuevas cadenas son. El Ordenamiento que necesita esta ciudad debe ser una llave no un candado…, Un candado hecho a la medida de los intereses de hoy, de los miedos de hoy, de los bolsillos de hoy. Y nos lo quieren poner a nosotros y a nuestros hijos… para siempre.
¿De verdad vamos a hipotecar el futuro de Verón-Punta Cana al capricho, a la ignorancia o a la conveniencia de funcionarios y empresarios de turno?
El universo no se detiene. La tecnología corre. La sociedad cambia. Lo que hoy es «lo correcto» mañana es una pieza de museo. Pero este plan pretende ser eterno. Pretende encadenar, comprometer y condenar a las próximas generaciones a vivir bajo la percepción limitada de lo que somos hoy.
El reconocido como padre del turismo Frank Rainieri tiene una frase que debe ser tomada en cuenta Hoy, y cito: «Hemos pasado del burro al jet» . Frase con la que empresario se refiere a estar abiertos a la evolución del conocimiento y que nos sirve muy bien hoy para evitar que lo que pensemos y como creemos hoy no se convierta en una condena perpetua a Punta Cana Bávaro.
Eso no es orden. Eso sería miopía con sello y firma.
Si de verdad queremos hacer patria, que este plan tenga fecha de vencimiento. Que se revise cada año o máximo cada 3 años. Que se ajuste, que se corrija, que se bote lo que no sirva. Sin ego, sin política, sin «yo lo dije primero».
Porque legislar pensando solo en el presente es la forma más elegante de joder el futuro.
Verón-Punta Cana no es un pueblo cualquiera. Es el motor económico del país. Aquí no se experimenta. Aquí no se improvisa. Y mucho menos se deja que un grupito dibuje con crayones el destino de cientos de miles.
Peor que el caos es un orden hecho con intereses.
Y de esos ya tenemos suficientes.