Por: Genesis Lara
“El temblor no dejó escombros, pero sí dejó claro que el país no está listo para un desastre mayor: la prevención ya no es opcional, es cuestión de supervivencia.”
BOCA DE YUMA, RD – Un sismo de magnitud 5.7 sacudió este martes a las 2:28 a. m. la región este de la República Dominicana, con epicentro ubicado a 38 kilómetros de Boca de Yuma y a 168 kilómetros de profundidad. A pesar de su intensidad, no se registraron víctimas ni daños materiales, según confirmaron tanto el Instituto Sismológico de la UASD como el Servicio Geológico de los Estados Unidos (USGS). Sin embargo, el evento reactivó alertas en una zona geológicamente activa, y más aún, desnudó la falta de preparación general de la población ante este tipo de eventos.
En medio de la calma aparente, la verdadera sacudida es la negligencia. Pocos dominicanos saben qué hacer al momento de un temblor. No hay simulacros regulares, los protocolos en escuelas y edificios públicos están obsoletos, y gran parte de la población reacciona con pánico o improvisación. Este sismo fue una advertencia, no un desastre: la señal perfecta para actuar con responsabilidad y preparar a familias, estudiantes, personal de salud y hoteleros.
Para estar listos la próxima vez, esto es lo que debe hacerse, sin excusas ni titubeos:
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Si estás en un edificio, no salgas corriendo. Agáchate, cúbrete debajo de una mesa resistente y sujétala con firmeza.
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Si estás en la calle, aléjate de postes, cables, árboles y estructuras altas. Busca una zona abierta.
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Si estás manejando, detén el vehículo con precaución, evita puentes, túneles o pasos elevados, y espera que todo se estabilice antes de seguir.
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Tras el sismo, no uses fuego ni electricidad si hay olor a gas. Cierra llaves de paso y revisa el entorno antes de moverte.
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Ten siempre un kit de emergencia con agua, linterna, radio, medicamentos y documentos importantes.
Estas medidas pueden marcar la diferencia entre sobrevivir o convertirse en estadística. La profundidad del sismo evitó que fuera devastador, pero no garantiza que el siguiente sea igual. Por eso, es urgente reforzar la educación sísmica y capacitar al personal turístico.
El temblor de esta madrugada afecta directamente al sector turístico, la infraestructura y los entornos escolares. No se trata de sembrar miedo, sino de asumir con seriedad que vivimos sobre fallas activas que pueden liberar energía en cualquier momento. La República Dominicana está en la mira de la geología, y cada día que pase sin preparación es un riesgo acumulado.






