“Tres años sin poder librar me enseñaron que el trabajo no mata, lo que mata es rendirse”. – Alcalde Verón Punta Cana
Punta Cana. RD. – En una entrevista para el segmento Perfiles 2025 del programa Cero Anestesia, Ramón Antonio Ramírez —el alcalde al que todos conocen como Manolito— contó su travesía. No como político, sino como hijo, esposo, trabajador y sobreviviente.
Su relato no empieza en despachos, sino en una guagua sonera de La Romana, con un padre perseguido por sus ideas de izquierda y una abuela que los empujó a cambiar de vida. “Mi papá amanecía frente a la Basílica a las tres de la mañana para tener el primer turno hacia La Romana. Dormía en la guagua para no perderlo”.

El traslado a Higüey fue obligado: persecución, miedo, deudas. Pero ahí nació la semilla. Su padre organizó las primeras rutas cuando aún no había sindicatos ni transporte formal. De esa raíz vendría el futuro.
En 1998, el huracán Georges puso a prueba a la familia. La empresa estaba quebrada y el padre, cansado, pidió lo esencial: salvar la casa. “Yo no quiero perder mi techo después de viejo”, le dijo. Manolito entendió que no se trataba de negocios, sino de dignidad. Entró como ayudante de operaciones, con jornadas de 18 horas, tres años sin un solo día libre. Dormía con una radio portátil en la mano, tan exhausto que respondía en sueños.
Ahí aprendió que el cansancio no mata, lo que mata es rendirse. Implementó sistemas de facturación, buscó contratos con hoteles como Meliá Caribe y Tropical, y asumió cada deuda como un reto personal. “Todo lo que he hecho en mi vida es pagar pagarés. Si yo puedo pagar, ¿de qué vale no hacerlo?”.
En el camino descubrió otra lección: el éxito compartido no resta, multiplica. “Mi esposa ganaba más que yo y nunca fue un problema. Al contrario, me alegraba”. Esa mentalidad la trasladó a la alcaldía.
Hoy, con nueve años al frente de Punta Cana, Manolito sigue con la misma rutina: puntualidad, disciplina, escuchar primero y decidir después. Ya no duerme en guaguas, pero lleva consigo esa memoria. Porque la historia que lo forjó no es de herencia fácil ni de fortuna improvisada. Es de un hombre que salió del subsuelo y aprendió que el verdadero liderazgo se construye desde la resistencia.







