Por: Genesis Lara
“Mientras la mayoría de los turistas disfrutan seguros, ese pequeño porcentaje vinculado a delitos sigue afectando la imagen y la seguridad de destinos claves.”
PUNTA CANA, RD – La República Dominicana mantiene una sólida afluencia turística, con un 99.9% de visitantes que llegan con intenciones legítimas, pero ese pequeño 0.1% vinculado a actividades delictivas representa una amenaza tangible para la imagen y seguridad del país.
Destinos como Sosúa y Pedernales son puntos críticos donde persisten problemáticas como la explotación sexual infantil, violencia y otros delitos que afectan tanto a turistas como a residentes locales. Estas situaciones no solo ponen en riesgo la seguridad, sino que también pueden generar pérdidas económicas y deteriorar la reputación internacional del país.
Frente a estos retos, el gobierno ha implementado diversas estrategias. Entre ellas destaca el Plan de Protección a la Niñez en el Polo Turístico de Cabo Rojo–Pedernales, una iniciativa liderada por la primera dama Raquel Arbaje, en coordinación con organismos nacionales e internacionales, para erradicar la explotación infantil y fortalecer la vigilancia en las zonas turísticas.

Además, se están reforzando los controles policiales, mejorando la conectividad y capacitación de los cuerpos de seguridad turística y promoviendo campañas de concientización tanto para visitantes como para las comunidades locales. La aviación y la conectividad aérea también forman parte de esta estrategia para facilitar un turismo controlado y seguro.
Aunque los avances son visibles, expertos advierten que la lucha debe ser constante y que la colaboración entre autoridades, sector privado y sociedad civil será clave para garantizar que la República Dominicana siga siendo un destino atractivo y seguro para millones de turistas.





