
“Mientras el mundo discute petróleo y fronteras, el Caribe paga el precio silencioso de la guerra”.
Punta Cana. RD.- Los conflictos globales están reconfigurando la economía mundial, y aunque República Dominicana no forma parte del frente de batalla, sus consecuencias llegan a la región.
La invasión rusa a Ucrania en 2022 y la escalada de tensiones en Medio Oriente han provocado aumentos históricos en el precio del petróleo y el gas, dos recursos de los que República Dominicana depende casi por completo.
Según la Agencia Internacional de Energía (AIE), el barril de crudo superó los 123 dólares en marzo de 2022, su punto más alto en diez años. Este incremento impactó de inmediato en el costo de la electricidad, el transporte y los alimentos. Datos del Banco Central revelan que entre 2022 y 2023 la inflación energética en el país se disparó más del 20 %, afectando directamente al turismo, motor económico del Este.

Históricamente, el Caribe ha sido sensible a las crisis energéticas mundiales. La de 1973 —cuando los países árabes restringieron la exportación de petróleo— provocó una desaceleración económica en toda la región. Medio siglo después, la historia se repite, pero con un nuevo matiz: el turismo de lujo y la dependencia del gas natural amplifican el impacto.




