Por: Nathalia Taveras
“En 2024, 123 adolescentes dieron a luz en un solo centro de Profamilia, confirmando que la educación sexual sigue llegando tarde… o no llega.”
SANTIAGO, RD – En pleno 2025, un dato del año anterior vuelve a sacudir la discusión sobre salud reproductiva y adolescencia en República Dominicana: uno de cada ocho partos registrados en la clínica Rosa Cisneros de Profamilia fue de una madre menor de edad. El total: 123 partos adolescentes en 2024, en un centro que reportó 945 alumbramientos.
La cifra no es nueva, pero sigue doliendo. El 13 % de los nacimientos atendidos allí corresponde a menores de edad, una proporción que se ha mantenido estable respecto a años anteriores, pese a las campañas, charlas y promesas. Desde Profamilia, el llamado es claro: urge fortalecer las políticas públicas de prevención, la educación sexual integral y el acceso real a servicios amigables para adolescentes.
En un año donde Profamilia ofreció más de un millón de atenciones a más de 167,000 personas, el 40 % de los servicios estuvieron relacionados con salud sexual y reproductiva, siendo niñas y mujeres el 78 % del total de usuarios. Además, la organización reporta que más de 2 millones de productos anticonceptivos y medicamentos fueron distribuidos.
El centro Rosa Cisneros, ubicado en Santiago, forma parte del Sistema Nacional de Emergencias 9-1-1, integrando esfuerzos con el Servicio Nacional de Salud y la Dirección Provincial de Salud III. A pesar del respaldo institucional, los números evidencian que la prevención sigue siendo una deuda social.
Durante 2024, Profamilia fue reconocida por la Embajada de Canadá y el Ministerio de la Mujer por sus esfuerzos para reducir el embarazo en adolescentes. También capacitaron a 131 profesionales de la salud y sensibilizaron a más de 3,200 personas en salas de espera con información clave sobre prevención de embarazos, ITS y violencia.
Y sin embargo, la realidad persiste: hay adolescentes pariendo en clínicas. Hay infancias interrumpidas por maternidades prematuras. Y hay mucho por hacer.







