Por: Nathalia Taveras
“En el espacio radial Cero Anestesia, José Sánchez encendió el debate al afirmar que, a pesar de ser la principal provincia turística del país, La Altagracia no ha logrado diversificar su oferta más allá del sol y la playa.”
LA ALTAGRACIA, RD. — “El turismo en La Altagracia está en pañales”. Con esta contundente frase, lanzada en el programa Cero Anestesia, el comunicador José Sánchez puso sobre la mesa una verdad incómoda: mientras Punta Cana y Bávaro concentran el brillo del turismo internacional, gran parte de la provincia sigue en el olvido.
Uno de los puntos más críticos es la invisibilidad de lugares con gran potencial, como la zona de Anamuya, que aún no figura en el mapa turístico nacional. Aquí se habla de crecimiento, pero el desarrollo real está incompleto. No basta con las playas: también existen ríos, montañas, cultura rural y comunidades listas para aportar. El ecoturismo, en ese sentido, sigue siendo una deuda pendiente para La Altagracia.
Especialistas en la materia coinciden en que la dependencia casi exclusiva del modelo hotelero limita las oportunidades de empleo y el desarrollo comunitario. Diversificar la oferta turística con excursiones de montaña, rutas ecológicas y experiencias culturales que conecten al visitante con la vida de los pueblos podría abrir nuevas oportunidades de crecimiento sostenible para la provincia.
El debate abierto por José Sánchez refleja una preocupación creciente: la provincia líder en turismo internacional aún no ha logrado integrar sus riquezas naturales y culturales a una oferta más diversa. El reto está en transformar ese potencial dormido en oportunidades reales para las comunidades y en ampliar la visión turística más allá de Punta Cana.





