Carrasco indicó que 120 productos, que hasta ahora no tenían impuesto, pasarían a tener un 18% de Itbis, lo que podría provocar un aumento en las expectativas inflacionarias, estimándose un incremento de hasta un 3%. Este cambio, según Carrasco, podría generar una mayor presión económica en un momento inapropiado.
Por su parte, Magín Díaz, exdirector de la DGII, alertó sobre la falta de preparación del gobierno para implementar tal reforma y sugirió una revisión de la propuesta, abogando por una estructura de impuestos más gradual. También cuestionó la eliminación de incentivos fiscales, argumentando que estos han sido cruciales para la inversión en el país.
El economista Jaime Aristy Escuder subrayó que la reforma podría aumentar la evasión fiscal al ampliar la base del Itbis, considerando que es un impuesto regresivo que afecta desproporcionadamente a los sectores más vulnerables.
En general, los economistas coinciden en que la reforma, en su forma actual, podría resultar perjudicial para la estabilidad macroeconómica del país.