“El peso no se desploma, pero tampoco respira: se encoge sigilosamente frente a un dólar que no cede, un euro elevado y un oro que pierde lustre.”
PUNTA CANA. RD – Este domingo 3 de agosto la economía dominicana exhibe una calma engañosa sin señales de alivio real. El dólar estadounidense continúa firme en torno a RD$60.11 por unidad, sosteniéndose desde el sábado 2 de agosto, nivel que evidenció estabilidad moderada frente al peso dominicano . Aunque no hay caídas bruscas, esa rigidez alrededor de RD$60.1 es precisamente lo que asfixia el bolsillo ciudadano.
El euro se mantiene en niveles elevados: al cierre del pasado viernes 1 de agosto cotizó en RD$70.431 por euro, continuando una tendencia de presión sostenida que muestra alzas desde inicios de julio . Ese rango entre RD$70.4 y RD$70.5 complica directamente los costos de importaciones y viajes, sin dar tregua a comercios ni consumidores.

En el mercado del oro, el brillo pierde fuerza: la onza troy de oro se situó en RD$205,349 el sábado 2 de agosto, según los precios vigentes en Santo Domingo Este, lo que ubica el gramo de oro de 24 quilates alrededor de RD$6,607 . Aunque no es una caída abrupta, representa un retroceso frente a las semanas anteriores que empaña las expectativas de un refugio económico estable. La plata permanece sin variaciones relevantes.
Respecto a los combustibles, el Ministerio de Industria, Comercio y MIPYMES mantuvo inalterados los precios desde la semana del 26 de julio al 1 de agosto, sin modificaciones previstas para la del 2 al 8 de agosto . La gasolina premium se vende en RD$290.10 por galón, la regular a RD$272.50, el gasoil regular en RD$224.80 y el óptimo en RD$242.10. Avtur y kerosene registran alzas tan discretas como imperceptibles, apenas uno o dos pesos, que no alteran la percepción de estabilidad.
Este domingo 3 de agosto el panorama económico dominicano no presenta sobresaltos ni buenas noticias: el dólar se mantiene sólido en RD$60.1, el euro sigue presionando en torno a RD$70.43 y el oro retrocede lentamente. En un escenario donde los precios ni explotan ni retroceden, es el consumidor quien absorbe la tensión diaria. En economía, la calma aparente puede ser antesala de otra ronda de presión sobre el bolsillo.





