«El matrimonio no es una licencia para el abuso, una violación es una sombra oscura que no distingue lazos, es el mismo dolor sin importar la cercanía del vínculo».
Por: Karla Silverio
El proyecto de modificar del Código Penal de la República Dominicana ha generado un amplio debate, especialmente en lo que respecta a la penalización de las relaciones sexuales no consentidas dentro del matrimonio. Esta reforma establece que dichas acciones se castigarán con la misma severidad que la violación, imponiendo penas que pueden variar entre 10 y 20 años de prisión.
El artículo penaliza con severidad la violación bajo cuatro circunstancias: el uso de engaño, fuerza, violencia, intimidación o coerción; la anulación de la capacidad de consentimiento de la víctima por cualquier medio; la imposibilidad de la víctima para comprender la naturaleza del acto debido a una condición mental; y la obligación o intimidación de la víctima para participar en una relación sexual no consentida con un tercero.
OPINIONES A FAVOR
Esta modificación del Código Penal es vista como un avance en la protección de los derechos humanos, especialmente los derechos de las mujeres. Al equiparar la violación dentro del matrimonio como violación, se reconoce la autonomía y la dignidad de la persona, independientemente del vínculo con el agresor.
La senadora Faride Raful ha señalado que “toda relación sexual no consentida es violación y va a tener la misma penalidad, sean pareja o no lo sean”. Esta perspectiva enfatiza que el consentimiento es fundamental en cualquier contexto.

La modificación es que refuerza la justicia y la igualdad ante la ley, las leyes tendían a subestimar o ignorar la violencia sexual dentro del matrimonio, perpetuando la idea de que el matrimonio implica un consentimiento implícito y perpetuo. Al imponer penas severas, la nueva ley envía un mensaje claro de que el matrimonio no es una licencia para el abuso.
OPINIONES EN CONTRA
Algunos opositores consideran que las penas establecidas, que oscilan entre 10 y 20 años de prisión, son excesivamente severas para las relaciones no consentidas dentro del matrimonio. Argumentan que estas sanciones no tienen en cuenta las dinámicas complejas y particulares de una relación matrimonial, y que podrían resultar desproporcionadas en comparación con otros delitos.
Palabras del diputado de La Romana, Eugenio Cedeño.
Desde una perspectiva más filosófica, hay quienes sostienen que esta ley representa una intromisión indebida del Estado en la vida privada de los ciudadanos. Según este argumento, la relación matrimonial debería ser un espacio en el cual las parejas resuelvan sus conflictos de manera privada, sin la intervención del sistema judicial. Esta crítica se basa en la idea de que no todas las relaciones no consentidas en el matrimonio constituyen un abuso criminal, y que el Estado no debería regular aspectos tan íntimos de la vida de las personas.