El defecto de la democracia es libertinaje con el que cualquiera sin criterio ni ciencia comete la desfachatez testicular de señalar al bronce teniendo dedos de cera…,»
Por: Geraldo WT
Comenzó la política. Y con ella la estrepitosa carrera por el poder, algunos por la influencia…, y otros por las migajas.
Pero mi abuelo me enseñó que cuando un caballa emprende la carrera las moscas salen volando.
Había una vez en el corazón del Este, en esa tierra bendita y de gente trabajadora, un torpeador que ensaya a ser escribano y que confundió la tinta con el veneno para hacer la pregunta más necia que se ha escuchad: ¿Cholitín suma o resta a la candidatura de David Collado?
Y yo, que andaba cazando historias entre higüeyanos de verdad, de esos que no necesitan cobrar para estar de acuerdo con una verdad, me detuve a escucharlo, y no pude evitar reírme. Porque hay preguntas que por su sola formulación, retratan a quien las hace.
Verán ustedes…
En esta provincia altagraciana, donde la fe de su gente mueve montañas y los votos mueven gobiernos, vive un hombre que no necesita presentación, pero que la historia obliga a presentar. Se hace llamar Cholitín, aunque su nombre de pila es Rafael Barón Duluc Rijo. Senador de la República con cerca de 60 mil votos a cuestas. Sesenta mil higüeyanos, altagracianos, que le dijeron: tú nos representas. No es un invento de algoritmo, no es un fenómeno de Instagram…, los bots no votan. Es el político de mayor influencia en todo el Este. El caudillo natural de estas tierras. El hombre que conoce cada barrio de la Otra Banda, cada callejón del centro, cada batey y cada distrito por su nombre y apellido.

Preguntar si él suma o resta, es como preguntar si la Basílica le sirve de algo a Higüey. Sin herejías y alejando la religión de la política pero haciendo un símil que retrate a Cholitín como símbolo nacional de los higüeyanos por su actual impacto nacional.
Y para que el torpeador que ensaya a ser escribano entienda de qué hablamos, hablemos de hechos, no de chismes de niños malcriados cuando no le tocan dulces de la piñata.
Hace apenas unos días, el propio Cholitín convocó. Y cuando Cholitín convoca, Higüey y todo el Este responde.

En ese salón no había sillas vacías. Allí estaba sentado el poder. *El presidente de la Cámara de Diputados, Alfredo Pacheco. Allí estaba Alberto Atallah, Stalin Alcántara, Víctor Pichardo, José Leonel «Neney» Cabrera, la aguerrida diputada Carmen de la Rosa, el alcalde Leo Francis Zorrilla, y toda una constelación de alcaldes, directores, regidores y líderes comunitarios de La Altagracia, La Romana y El Seibo.
Eso, queridos lectores, no es una juramentación. Eso es un desfile de poder territorial. Eso es lo que un líder de verdad, un higüeyano de pura cepa, le pone en la mesa a un candidato presidencial.

¿Que Barón Duluc fue juramentado como Director de Campaña de Collado en La Altagracia? ¡Bendita sea la suma! David Collado, que de tonto no tiene un pelo, entendió la fórmula perfecta: suma un operador incansable como Barón y lo respalda con el peso electoral de un gigante como Cholitín. Eso se llama estrategia. Lo otro, lo del torpeador, se llama envidia.
Y aquí es donde la historia se vuelve bíblica y poética. Porque todo esto tiene un origen antiguo:
Los celos de satanás por creer que merecía más de lo que recibía le llevó a cuestionar a su Dios. Así han heredado los hombres el ego y los delirios de grandeza.
Eso es lo que vemos hoy. No es análisis. Es ego herido. Es el delirio de quien creyó merecer más y no fue tomado en cuenta.
> Hay quienes escriben crónicas,
> y hay quienes escriben facturas.
> Hay quienes analizan la política,
> y hay quienes lloran porque no los invitaron a hacerla.
Por eso hoy, con la elegancia de Cervantes y la contundencia de un Quijote que sí sabe contra qué molinos pelear, le digo a ese torpeador:
La mezquindad, odio y rencor por no haberse sentido tomado en cuenta NO debe nublar el entendimiento profesional.
Y le dejo el recado final, claro y sin metáforas para que no se pierda en su propio torpedeo:
Cholitin Suma y multiplica, sino pregúntele al presidente, usted no reste, no divida para que no se quede fuera.