Por: Nathalia Taveras
«Quienes viven cerca del mar disfrutan de más años y menos riesgos que los residentes de aguas interiores», asegura el investigador Jianyong Wu.
MADRID, ESPAÑA. Vivir cerca del mar no solo es un lujo visual: la ciencia confirma que puede alargar tu vida. Investigadores de la Universidad Estatal de Ohio analizaron más de 66.000 distritos en Estados Unidos y encontraron que los residentes costeros viven más tiempo gracias a factores ambientales, sociales y económicos favorables.
Los beneficios van más allá de la vista al horizonte. Temperaturas moderadas, mejor calidad del aire, menor exposición a sequías, transporte eficiente, ocio abundante e ingresos percibidos más altos contribuyen a un envejecimiento más saludable. Por el contrario, quienes viven cerca de ríos, lagos o agua dulce en zonas interiores presentan una menor esperanza de vida, un contraste que dejó a los científicos sorprendidos.
La diferencia más crítica, apuntan los expertos, son las temperaturas. Las zonas costeras experimentan menos olas de calor extremo y días fríos prolongados, lo que reduce riesgos de mortalidad cardiovascular, hipertensión, enfermedades respiratorias y suicidios asociados al clima. Mientras, el interior sigue atrapado en picos térmicos que acortan la vida de sus habitantes.

El estudio sugiere además que, aunque las grandes masas de agua interior pueden ayudar en áreas rurales, en zonas urbanas no logran compensar los efectos negativos del clima, la contaminación y la presión social. Con estos hallazgos, los investigadores esperan influir en planificación urbana y diseño de entornos que promuevan vidas más largas y saludables.




