Por: Genesis Lara
“De vender empanadas para costear la universidad, la vida del doctor Walexi Castillo es la prueba de que la constancia vence cualquier obstáculo.”
VERON-PUNTA CANA, RD – El nombre del doctor Walexi Castillo ya no es desconocido en la región Este. Médico emergenciólogo y actual director del hospital de Verón, su historia de vida es un retrato de sacrificio, disciplina y vocación de servicio. Con la sencillez de quien ha vivido desde abajo, comparte que gran parte de su formación fue posible gracias al esfuerzo de su familia, que incluso llegó a vender empanadas para cubrir sus estudios universitarios.
Hoy, al frente de un centro hospitalario que recibe a cientos de pacientes diariamente, Castillo recuerda cómo la enseñanza de sus padres marcó su camino. “En esta casa se estudia o se trabaja, y el que trabaja se va”, fue la regla que lo obligó a enfocarse en lo esencial. Aunque en un principio coqueteó con el turismo y los idiomas, la medicina lo atrapó desde sus prácticas como técnico en enfermería, donde descubrió su verdadera vocación: salvar vidas.
El trayecto no estuvo libre de tropiezos. Durante su residencia en Santo Domingo llegó a pensar en abandonar la carrera, pero la firmeza de su familia y la fe en Dios lo sostuvieron. Esa experiencia, asegura, lo dotó de la fortaleza que hoy aplica en emergencias críticas, donde cada segundo cuenta y la vida de un paciente depende del temple y la preparación del médico.
Lejos de la bata blanca, Castillo se describe como un hombre sencillo, amante de la pesca y defensor de la disciplina como clave del éxito. Su liderazgo al frente del hospital de Verón no solo refleja logros médicos, sino también un estilo de gestión basado en humanidad, compromiso y cercanía.

El doctor Walexi Castillo es, en definitiva, la síntesis de una vida marcada por el esfuerzo. Su historia inspira no solo a quienes aspiran a ejercer la medicina, sino a cualquier persona que entienda que la constancia puede transformar la adversidad en triunfo.




