“Del cuadrilátero al escándalo y del estrellato a los quirófanos: Hulk Hogan murió como vivió… entre luces, controversia y pastillas para el dolor.”
PUNTA CANA. RD – El mundo del entretenimiento pierde una de sus figuras más reconocidas y polémicas. Hulk Hogan, el hombre que definió la lucha libre en los años 80 y 90, falleció a los 71 años por una insuficiencia cardíaca. Su nombre real era Terry Bollea, pero el público lo recordará por las camisas rotas, los músculos inflados y el eterno grito de batalla: “Whatcha gonna do, brother?”.

Aunque parecía inmortal sobre el ring, Hogan venía arrastrando múltiples dolencias: cirugías de espalda, prótesis en hombros y rodillas, y un historial médico más largo que su carrera. A esto se suman sus múltiples escándalos: racismo, uso de esteroides, videos sexuales filtrados y una demanda que quebró un medio digital.
Fue un símbolo del patriotismo gringo más caricaturesco, enfrentando a villanos como el “Iron Sheik” y vendiendo millones de entradas. Pero también fue un ídolo caído, un padre cuestionado, un hombre en conflicto consigo mismo. En sus últimos años, su rostro era más de reality show que de leyenda, pero su sombra sigue pesando sobre el cuadrilátero.




