“Mientras hablan de acuerdo, también despliegan misiles, flotas y advertencias de cambio de régimen.”
WASHINGTON – Irán y Estados Unidos celebran en Ginebra una segunda ronda de negociaciones nucleares en medio de tensiones renovadas y advertencias cruzadas. El encuentro se realiza en la embajada de Omán, con mediación del canciller omaní.
La delegación iraní está encabezada por el ministro de Exteriores Abás Araqchí, mientras que por Estados Unidos participan el enviado especial Steve Witkoff y Jared Kushner.

Teherán ha reiterado que no aceptará el “enriquecimiento cero” ni negociará su programa de misiles balísticos. Sin embargo, abrió la puerta a diluir parte de sus 440 kilos de uranio enriquecido al 60 % si Washington avanza en el levantamiento de sanciones.
En paralelo, el presidente Donald Trump ordenó el envío del portaaviones USS Gerald R. Ford a Oriente Medio y afirmó que, si no hay acuerdo, la fuerza militar está lista.
Desde Israel, el primer ministro Benjamín Netanyahu pidió limitar el alcance de los misiles iraníes a 300 kilómetros y exigir la salida del uranio enriquecido del país, demandas que Teherán rechaza.
Las conversaciones avanzan entre la diplomacia y la presión militar, con el programa nuclear y los misiles como principales puntos de choque.




