Críticas y aplausos a la disciplina escolar que divide a El Salvador

Orden militar en las aulas, disciplina cívica como estrategia social

Redacción PCP
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Por: Genesis Lara

“Así eran antes los centros educativos en nuestro país: lugares de reclutamiento de pandilleros. Hoy, la historia no se repetirá, aunque nos critiquen”

SAN SALVADOR, EL SALVADOR – El presidente Nayib Bukele defendió con firmeza las nuevas reglas de disciplina impuestas en las escuelas públicas, asegurando que su aplicación no es un simple asunto de imagen, sino una medida preventiva contra el resurgimiento de las pandillas que durante décadas azotaron a la sociedad salvadoreña.

Las disposiciones fueron diseñadas por la ministra de Educación, Karla Trigueros, una capitana del ejército recientemente nombrada, quien ordenó revisar desde la limpieza del uniforme hasta el corte de cabello de los estudiantes. También se implementaron protocolos de saludo, reglamentos de cortesía y la obligatoriedad de actos cívicos semanales. Según el gobierno, estas medidas buscan “blindar” a la niñez, cultivando respeto y sentido de pertenencia desde las aulas.

El porqué de estas acciones se enmarca en un pasado marcado por el reclutamiento escolar de las pandillas más violentas del continente. El para qué, subraya Bukele, es impedir que se repitan tragedias familiares que dejaron miles de madres llorando a hijos en cárceles, cementerios o desaparecidos. Sin embargo, el qué afecta recae en la vida cotidiana de las familias más humildes, que ahora enfrentan el costo de mantener uniformes impecables y cortes de cabello exigidos, lo que ha generado críticas de sectores sociales.

La alerta radica en la denuncia de grupos de derechos humanos, quienes advierten que estas disposiciones representan un proceso de “militarización” del sistema educativo y podrían abrir una peligrosa brecha entre disciplina y represión. Pese a ello, el respaldo popular es notorio: padres que ven en estas reglas un camino para enderezar la conducta de sus hijos y un antídoto contra el regreso de las maras.

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