Virus respiratorios reactivan células cancerosas y aceleran metástasis

SARS-CoV-2 y gripe podrían duplicar el riesgo de muerte por cáncer.

Redacción PCP
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Por: Nathalia Taveras

“Las células cancerosas latentes son brasas dormidas… y los virus respiratorios, el viento que las vuelve a encender.”

ESTADOS UNIDOS. EE. UU. – La gripe y el SARS-CoV-2 no solo amenazan con fiebre y tos: también pueden reactivar células cancerosas dormidas y desatar nuevas metástasis pulmonares. Así lo revela un estudio internacional publicado por la revista Nature, en el que se advierte que infecciones respiratorias comunes pueden “despertar” células malignas latentes, incluso años después de una aparente remisión del cáncer de mama. Y sí, los hallazgos son tan inquietantes como suenan.

Los investigadores, liderados por equipos de Estados Unidos, Reino Unido y Países Bajos, trabajaron con ratones previamente tratados contra el cáncer. Al exponerlos a virus respiratorios como la gripe o el SARS-CoV-2, observaron cómo las células tumorales diseminadas y en estado latente se activaban rápidamente, provocando una expansión metastásica pulmonar en apenas días. En dos semanas, los animales desarrollaron lesiones visibles en los pulmones. La proteína inflamatoria interleucina-6 (IL-6) fue identificada como la chispa molecular de ese incendio interno.

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La analogía es brutal pero precisa: el doctor James DeGregori, codirector del estudio, comparó las células latentes con brasas que parecen apagadas, y los virus respiratorios como un viento fuerte que revive las llamas. El fenómeno no se limitó a ratones. Los investigadores analizaron también datos humanos del Biobanco del Reino Unido y de la base Flatiron Health en EE. UU., con casi 42,000 pacientes. Las cifras confirmaron lo peor: el contagio por SARS-CoV-2 se asoció al doble de riesgo de muerte y a un aumento del 40 % en enfermedad metastásica pulmonar.

Julio Aguirre-Ghiso, otro de los líderes del equipo, sugirió medidas claras: vacunación, precauciones extremas y quizás incluso inmunoterapias dirigidas a bloquear la IL-6, como estrategia preventiva en pacientes con antecedentes oncológicos. Aunque aún faltan más estudios clínicos en humanos, los datos abren un nuevo campo en la oncología moderna: el vínculo directo entre infecciones respiratorias y reaparición del cáncer. Una conexión que, de confirmarse, obligaría a replantear los protocolos de seguimiento de millones de sobrevivientes.

El estudio, lejos de sembrar alarma, propone acción. Si los virus pueden actuar como detonantes silenciosos de una recaída letal, entonces la protección contra ellos debe ser parte de cualquier plan integral de recuperación oncológica. En un mundo postpandemia donde el cáncer y el COVID-19 compiten por titulares, la ciencia parece haber encontrado el hilo que los une. Y no es nada alentador.

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